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La carne orgánica, o no, para el cambio climático es igual

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El costo del daño climático generado por la producción de carne orgánica es tan alto como el de la carne de criadero convencional. Incluso la carne de menor impacto, la carne de cerdo orgánica, es responsable de ocho veces más costos climáticos que las plantas de mayor impacto (las semillas oleaginosas). En opinión de un grupo de científicos, se debe implementar y aplicar un precio de emisiones en todos los sectores de la economía, incluida la agricultura, proporcionando un incentivo constante y muy necesario para cambiar hacia dietas más saludables y sostenibles que se basen predominantemente en plantas.

  • El costo del daño climático ocasionado por la carne es 68 veces mayor a los productos basados en plantas.
  • Las plantas tienen emisiones mucho más bajas que los productos animales.
  • Las plantas cultivadas orgánicamente tienen la mitad de los costos climáticos que aquellas de producción convencional.
  • Se requiere de un impuesto del 20% sobre la carne roja para cubrir los costos de atención médica asociados a su consumo.

Las emisiones en la ganadería convencional provienen del estiércol y, en el caso de las vacas y las ovejas, del metano que eructan. El grano con el que se alimentan también puede generar altas emisiones, especialmente si está asociado con la deforestación, como en América del Sur. El ganado de producción orgánica no se alimenta con forraje importado y, a menudo, se alimenta con pasto, pero esto significa que produce menos carne y crece más lentamente, por lo que pasa más tiempo emitiendo gases de efecto invernadero antes de llegar al matadero, según reveló una investigación. Por otra parte, las plantas cultivadas orgánicamente tienen la mitad de los costos climáticos que aquellas de producción convencional, ya que no dependen de fertilizantes químicos, pero todas las plantas tienen emisiones mucho más bajas que los productos animales.

Los investigadores de la Universidad Técnica de Munich (Technical University of Munich) argumentan que existe una necesidad urgente de políticas para garantizar que los precios de los alimentos reflejen sus costos reales, por ejemplo a los impuestos a la carne. En donde los consumidores asiduos de dietas dañinas para el clima paguen por su contaminación, en lugar de que los costos del incremento de las tormentas, inundaciones y sequías se paguen entre todos, como sucede hoy. De esta manera, los ingresos recaudados podrían usarse para ayudar a las familias más vulnerables a manejar los aumentos de precios, y para incentivar a los agricultores a ser más respetuosos con el medioambiente.

«Esperábamos que la agricultura orgánica obtuviera una mejor puntuación para los productos de origen animal, pero, en cuanto a las emisiones de gases de efecto invernadero, en realidad no hace mucha diferencia» – Maximilian Pieper (Technical University of Munich).

¿Por qué un impuesto para los productos cárnicos?

Si observamos el simple efecto de tener un campo de plantas y comerlas directamente, básicamente se acaban las emisiones que danañan al medioambiente, su costo climático ahí termina. Pero para la carne de res, por ejemplo, se necesitan 42 kg de alimento para producir solo 1 kg de carne de res. Esta enorme ineficiencia en la producción explica la diferencia entre costos climaticos, siendo el de la carne 68 veces mayor a los productos basados en plantas.

Las implicaciones políticas son claras: aplicar un precio de emisiones en todos los sectores de la economía, incluida la agricultura, proporcionaría un incentivo constante y muy necesario para cambiar hacia dietas más saludables y sostenibles que se basen predominantemente en plantas.

Además del daño ambiental, los altos niveles en el consumo de carne en los países ricos están dañando la salud de sus habitantes. Un investigación realizada en 2018 calculó que se necesitaría un impuesto del 20% sobre la carne roja para cubrir los costos de atención médica asociados a su consumo, y un impuesto del 110% sobre los productos procesados ​​como el tocino, que son más dañinos.

Desde Come Con Ciencia te invitamos a reducir tu consumo de carne, cambiando hacia una alimentación mayormente basada en plantas y alimentos enteros. De esta manera podríamos frenar al cambio climático, reducir el consumo irracional de agua potable, uso del suelo y combustibles fósiles. Conoce nuestra propuesta ¡y únete! www.lunesporelfuturo.org

Referencia bibliográfica

Pieper, M., Michalke, A. & Gaugler, T. Calculation of external climate costs for food highlights inadequate pricing of animal products. Nat Commun 11, 6117 (2020). https://doi.org/10.1038/s41467-020-19474-6

Fuente original

Por Gemma Parra, editora de Come Con Ciencia.

Gemma Parra
Gemma Parra
Gemma es Editora de Come Con Ciencia. Ha participado, desde hace 6 años, en otras ONGs realizando actividades similares. Actualmente es estudiante del Doctorado en Ingeniería Eléctrica en la Universidad de Guanajuato, egresada del Tec de Monterrey de la carrera de Ingeniería Biomédica.